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Cómo es la adaptación en I3
Las familias pueden quedarse con su hijx en la escuela el tiempo que haga falta. Por qué lo hacemos así, cómo es el proceso en espiral y qué gana cada cual.
por Equipo de Espai Aigua
Para una personita de dos o tres años, el mundo ha consistido en su casa y algunos espacios más, siempre de la mano de las personas más cercanas, con las que se siente segurx. Empezar la escuela es un gran cambio: un grupo de iguales, pasar horas fuera de sus escenarios conocidos y quedarse a cargo de nuevas personas adultas que no tienen una relación previa con su entorno.
En Espai Aigua entendemos que la escuela tiene que sentirse como la segunda casa. Por eso, y porque nuestras ratios bajas en infantil (un referente por cada 10 niñxs) lo permiten, podemos ofrecer un proceso de adaptación cuidado e individualizado, sin plazo, que tiene en cuenta las tres partes implicadas: lx niñx, la familia y lxs referentes.
La familia se puede quedar hasta que todo el mundo se sienta preparado
En Espai Aigua las familias pueden acompañar a su hijx dentro de la escuela durante el tiempo que haga falta, según las circunstancias de cada caso. Antes de empezar, el equipo da unas pautas para que la presencia de la familia no interfiera en el funcionamiento de la escuela y para que el proceso pueda avanzar satisfactoriamente. No hay dos procesos de adaptación iguales y cada caso requiere un tiempo distinto, atendido de manera individualizada.
La presencia de la persona de referencia da a lx niñx la seguridad para «lanzarse» a la vida: descubrir el espacio, explorar los materiales, acercarse a lxs otrxs y vincularse con las acompañantes. Es un movimiento que lx niñx hace hacia fuera, buscando cosas nuevas que le atraen y que a la vez le imponen respeto. Cuando la exploración se hace grande, puede volver a su puerto seguro y elaborar la experiencia antes de volver a lanzarse.
Un proceso en espiral
La adaptación no es lineal. Es habitual que después de un gran paso haya movimientos que pueden leerse como un estancamiento o un retroceso. En realidad, es la forma natural de este proceso, que suele tener un recorrido en espiral.
Parte del trabajo del equipo es ayudar a la familia a entenderlo sin tensión, para no obstaculizar el camino propio que hace cada niñx. Durante los días o semanas que puede requerir la adaptación, las acompañantes observan y guían a todas las partes, de manera que sea un proceso gradual y sostenible tanto para lx niñx como para la familia: recogen las inquietudes que surgen al «dejar» a lx hijx y pactan los primeros momentos de ausencia, que se plantean una vez que ya hay un vínculo con lx niñx, de manera que se deje sostener cuando el padre o la madre empiezan a irse.
Qué gana todo el mundo
En todo momento buscamos la conquista de la autonomía por parte de lx niñx, protagonista de este proceso: se ahorra una fuente de estrés importante en un momento delicado de su desarrollo afectivo. Permanece en la escuela con la sensación de que es un lugar seguro y deseado, punto de partida clave para todo lo que vendrá.
Por otra parte, la familia conoce la escuela desde dentro: cómo hablan las personas adultas con las personas pequeñas, cómo se resuelve un conflicto, qué pasa en la reunión de la mañana… Para que lx niñx pueda confiar en el nuevo espacio, tiene que confiar en él su familia, y qué mejor manera de comprobar que es un buen lugar que estar allí y verlo.
También la escuela gana la relación con la familia, que es la que sostiene el proyecto durante los años siguientes. Estas primeras semanas son el momento en que se asientan las bases de una relación que crece junta.
Algunas preguntas frecuentes
¿Puedo acompañar si trabajo? Muchas familias se organizan entre dos personas, o con abuelos y abuelas, y ajustan el horario las primeras semanas. Lo hablamos antes de empezar para encontrar la manera.
¿Y si mi hijo o hija no llora, hay que quedarse igualmente? Cada personita es diferente. Hay niñxs que desde los primeros días se mueven con comodidad y familias que se sienten seguras yéndose pronto. El acompañamiento se adapta a cada cual.
¿En primaria no se puede hacer adaptación? Sí. La entrada en primaria desde otra escuela también suele requerir un tiempo de adaptación, y también se acompaña el tiempo que haga falta, aunque suele ser más corto.
Si vuestrx hijx tiene entre dos y tres años y estáis buscando escuela, venid a ver una mañana en infantil. Os aclaramos este y otros aspectos y conoceréis a las personas referentes del grupo.