Escuela · Proyecto educativo
Proyecto educativo
El nuestro es un proyecto educativo vivo que busca abrir nuevas posibilidades y explorar las maneras de entender la educación, explorando caminos que se cruzan con otras disciplinas, saberes y miradas. Lo hacemos desde una pedagogía sensible, atenta a las personas y a los procesos, y crítica, dispuesta a cuestionar las creencias y verdades que hemos heredado y que a menudo damos por incuestionables.
Conceptos clave y referentes
Nuestro objetivo principal es que lxs niñxs crezcan respetadxs, queridxs, comprendidxs y aceptadxs. Que se desplieguen por donde quieran y como quieran para encontrarse a gusto consigo mismxs. Al mismo tiempo, trabajamos para que cada unx desarrolle sus propios recursos, que le permitan adaptarse a lo que requiere el contexto sin renunciar a una visión crítica y transformadora en la que encuentre respuesta a sus inquietudes. Una actitud muy relacionada con el esfuerzo, la autonomía y la cooperación, así como con la capacidad de imaginar nuevas construcciones e ideas.
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Existe un consenso mayoritario a la hora de aceptar que hay que renovar y reformular nuestro sistema educativo. El nuestro es un proyecto inmerso en este intenso y fascinante proceso de investigación, de reflexión y de puesta en práctica de nuevas propuestas pedagógicas en continua creación y transformación. Aun así, muchas de nuestras experiencias ya las pensaron y vivieron otrxs reformadorxs que lucharon por sus proyectos como nosotrxs ahora por los nuestros: R. Wild en el Pesta, C. Freinet en las escuelas cooperativas, M. Montessori con su método, L. Malaguzzi en las escuelas de Reggio Emilia, A. S. Neill en Summerhill.
Desde aquí sostenemos una apuesta por un paradigma educativo centrado en los procesos, en la construcción de aprendizajes propios y en el indispensable acompañamiento emocional. Donde los contenidos y objetivos ya no tienen la relevancia ni la legitimidad adquirida a lo largo de tantos años de programas educativos enfocados a otros intereses, objetivos, realidades, contextos y exigencias sociopolíticas. Desde aquí cuidamos un aprendizaje más autónomo y más abierto, que prioriza el crecimiento global y armónico de la persona y que genera estructuras más sólidas y genuinas. Estas estructuras conectan constantemente lo que hacemos con lo que sentimos y pensamos, sin disociarlo. Y, sobre todo, procuramos que esta nueva mirada se base en el respeto incondicional por la infancia, la vida y la libertad (A. S. Neill, creador de Summerhill).
Generar alternativas nuevas supone un trabajo muy intenso de creación. A todxs nos gustaría dar con la técnica o el método perfectos que respondieran a todas las necesidades de desarrollo de lxs niñxs, así como a las de la sociedad y la comunidad, sean de un enfoque o de otro. Pero somos muy conscientes de que eso no es posible; esta será siempre una tarea inacabada, porque esas necesidades e intereses están en constante cambio y transformación. Así que a lxs maestrxs-educadorxs, igual que a las propias familias implicadas, nos toca vivir en el proceso, en la práctica, en la revisión, la observación, la autocrítica y el cambio. En una continua y comprometida creación en la acción. Es en esta práctica reflexiva (Stenhouse) donde vamos encontrando respuestas a todas estas tensiones y planteamientos fruto de nuestras discrepancias con los planteamientos del sistema.
Afortunadamente, no partimos de cero en este camino. Decía Vygotski que la capacidad creativa consiste en construir lo nuevo a fuerza de reestructurar lo viejo. Y es en este proceso donde sentimos que nuestras ideas, fruto del trabajo, la observación, la imaginación y las experiencias de muchos años, están acompañadas de las ideas y los testimonios que otrxs ya nos legaron.
Eso reconforta y reafirma este trabajo diario que pretende crear otros puntos de vista, estructuras y técnicas relacionadas con las escuelas y los programas curriculares oficiales. Pero, sobre todo, otra mirada sobre la infancia, su desarrollo y sus necesidades auténticas (R. Wild). Una mirada más sensible, más respetuosa, más abierta, más intuitiva e imaginativa. Y eso requiere una reformulación de nuestros roles, posiciones y relaciones como educadorxs/maestrxs respecto a lxs niñxs y sus procesos de aprendizaje.
Nos nutrimos de las experiencias precedentes sin dejar de mirar hacia lo que aún no conocemos. No buscamos una fórmula cerrada, sino un proyecto capaz de revisarse, porque lo entendemos como un espacio de investigación compartida que se transforma a medida que nosotrxs también lo hacemos.
Pedagogía sensible
Somos adultxs que cuidamos y acompañamos, que buscamos caminos para avanzar juntxs, que no vemos dificultades sino oportunidades, que no vemos errores sino ensayos, que no juzgamos sino que escuchamos. Que detectamos en cada incertidumbre una oportunidad para crecer.
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Si hay un rasgo que pretendemos que envuelva cada una de nuestras intervenciones, investigaciones, observaciones, propuestas y, en general, la práctica diaria, es la sensibilidad. La necesitamos para escuchar con todo el cuerpo cada uno de los mensajes que nos transmiten lxs niñxs, también sus familias; para no perdernos informaciones que no se dicen con palabras, que son muchas y muy significativas; para escuchar atentamente lo que nos dicta nuestra coherencia, nuestra intuición, y no solo nuestros conocimientos y las estructuras aprendidas de lo que «es» o de lo que puede llegar a «ser» a través de la razón.
Estamos completamente abiertxs, dispuestxs a encarar lo que pueda suceder, que en estos contextos suele ser de lo más inesperado y sorprendente. Nos abrimos a lxs niñxs y a su mundo desde la escucha y la comprensión, para tratar de entender qué está sucediendo, qué hay detrás de una conducta, de unas palabras, de una actitud, de un dolor o de un bloqueo. Queremos conocernos sin tantos filtros impuestos, confiarnos y compartir mirándonos y sintiéndonos de una manera honesta.
La sensibilidad también está muy presente desde otro enfoque estrechamente relacionado con el aprendizaje: el sensorial. Nos relacionamos con el mundo a través de los sentidos, de todos, y es a través de ellos como entendemos el mundo y lo aprehendemos. Y cuantos más sentidos estén involucrados en este acercamiento y descubrimiento del mundo, más ricas serán las aportaciones e informaciones y mejores serán las nuevas conexiones neurológicas.
Una pedagogía sensible también es una manera de entender nuestra relación con el mundo. Nos invita a mirar con atención lo que nos rodea, a reconocer los ritmos de la naturaleza, los cuerpos, los materiales, los espacios y los demás seres vivos, y a entender que formamos parte de una red de relaciones e interdependencias.
Desde esta mirada ecologista, no queremos solo enseñar a cuidar el medio, sino aprender a sentirnos parte de él. Observar, conocer, habitar y transformar el entorno implica también preguntarnos cómo lo tratamos, qué tomamos de él y qué dejamos en él.
Queremos destacar la importancia que damos al arte entendido como una manera de mirar, de educar la sensibilidad y de darle el lugar relevante en el estudio, la investigación y la adquisición de nuevos saberes. Una mirada sensible que posibilita el acercamiento al mundo desde distintos filtros, sin acotarlo a la racionalidad. La percepción a través de todos los sentidos, la interpretación subjetiva, el aprendizaje con los cuerpos, la interpelación a las emociones y las intuiciones abren nuevas interpretaciones y descubrimientos en todos los campos, incluso en aquellos que parecen lejos de estos conceptos, como la ciencia.
Aprender haciendo
Las bases de la educación activa están igualmente incluidas en nuestra práctica diaria. Se resumen en el concepto de aprender haciendo, como ya explicaba J. Dewey: lxs niñxs acuden a la escuela a hacer. A hacer en relación con su vida presente, y no como un entrenamiento de lo que se encontrarán o no en un futuro.
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Cualquier actividad o propuesta debe tener una gran parte, si no toda, de manipulación y creación, para que los aprendizajes sean lo más completos y satisfactorios posible. Solo escuchando, leyendo y escribiendo se reducen drásticamente las vías de entrada de la información, las relaciones y asociaciones que se crean, así como el nivel de motivación, atención y diversión (D. Bueno). Porque a menudo se olvida un aspecto que para nosotrxs es fundamental: aprender es muy divertido y satisfactorio. Genera bienestar, es placentero y da sentido a nuestros esfuerzos.
Por eso nos centramos en construir conocimiento partiendo de las experiencias y los intereses propios, para que la motivación y la emoción, imprescindibles en el aprendizaje, estén siempre presentes. Acompañando la creación de estructuras propias y únicas desde su interior, en interacción con el mundo que les rodea, como explicó y estudió J. Piaget. Nos aseguramos, así, de que los nuevos aprendizajes se integran correctamente en las estructuras y conexiones previas para crear otras nuevas.
¿Cómo favorecemos que estos procesos sean placenteros, divertidos y significativos? Dejando que cada unx pueda elegir sus propios recorridos, ganando autonomía y desarrollando la capacidad de elección. El rol de lx acompañante, educadorx, maestrx… se acerca al de facilitadorx, guía, tutorx, provocadorx…, diseñando conjuntamente estos itinerarios personales; cuidando (a través de una mirada y una escucha muy amplias e interrelacionadas de todos los procesos que se dan) que se vayan construyendo sus propios aprendizajes, respetando los estilos y quitando peso al resultado. El error no solo no se penaliza, sino que forma parte imprescindible de este proceso.
Nuestra propuesta busca abordar el currículo escolar a través, entre otras, de la interdisciplinariedad STEAM (science, technology, engineering, arts and design, mathematics), borrando las líneas artificiales que separan el conocimiento en áreas para acercarnos a él desde una perspectiva holística, interrelacionada y ajustada al mundo real. Asimismo, y de manera igualmente transversal, siempre atravesada por la perspectiva de género y tomando conciencia de la sostenibilidad y la emergencia climática, con una visión ecológica y feminista. Igualmente, toda nuestra práctica se enfoca desde el nuevo paradigma de la neurodivergencia, con una propuesta nueva: la «no exclusión».
El arte nos da espacio para la imaginación, la fantasía, la transformación y la disipación de los límites. El arte es el marco, es el espacio donde suceden el resto de relaciones. La estética, el diseño, las narrativas, las escenificaciones, la expresión corporal, la música, la poesía, lxs referentes inspiradorxs… nos acercan al conocimiento desde la emoción, y este se vuelve auténtico y vibrante.
Por último, hay que propiciar también un ambiente de trabajo colaborativo y generoso, donde la edad no nos sitúa como expertxs o aprendices, sino que vamos cambiando nuestra posición respecto a cada proyecto.
De esta manera, lxs niñxs aprenden a tener autonomía en sus procesos, a gestionar su tiempo, a tener capacidad de reflexión para aprender de sus errores, despenalizándolos y valorándolos como parte indispensable del proceso. También a superar sus frustraciones, a resolver conflictos y a trabajar en equipo. A encontrar sus inquietudes, pasiones y motivaciones, para reconocer las potencialidades únicas que cada unx de nosotrxs tiene.
La escuela, lugar de vida
La escuela no es un lugar de preparación para la vida, sino que es en sí misma un lugar de vida (J. Dewey). Un presente en un contexto concreto que condiciona nuestra actividad diaria y nuestras perspectivas.
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No vamos hipotecadxs ni condicionadxs por todos los problemas que podrían llegar. Disfrutamos ahora; necesitamos encontrar el sentido durante estos años, porque eso nos dará una base sólida de verdad para todo lo que pueda venir. No nos preparamos: crecemos, compartimos, construimos. Nos hacemos personas, en todas sus facetas, no solo la académica.
La escuela debe constituir, a nuestro parecer, un entorno acotado y cuidado en el que puedan sucederse experiencias de vida social. La vida social en la escuela se basa, sobre todo, en el intercambio mediante la comunicación entre lxs individuos, así como en la resolución de conflictos fruto de la convivencia y de las interacciones. Estas normas sociales son amplias y tienen distintos códigos, todos igual de válidos.
Procuramos, así, que cada unx se sienta a gusto en su lugar, pero teniendo en cuenta también el bienestar del grupo y de toda la comunidad. Como decía Dewey, se trata de ayudar al desarrollo de lxs niñxs y de lxs adultxs, creando en ellxs un deseo de crecimiento continuo, de seguir aprendiendo, y de hacer que cada unx de ellxs encuentre su propia felicidad en la mejora de las condiciones de lxs demás.
Límites y convivencia
Una de las ideas confusas que suelen aparecer al acercarse inicialmente a la pedagogía libre es que lxs niñxs tienen libertad absoluta para hacer siempre lo que les plazca. El nombre propicia el malentendido, sin duda, pero en realidad esa idea no define nuestros principios ni la realidad de nuestra escuela.
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Hablamos de una libertad no solo individual, sino que siempre tiene en cuenta a lx otrx y su libertad, al grupo y a la comunidad. Una libertad en la que todxs, adultxs y niñxs, nos sentimos cómodxs y a gusto en el lugar que nos corresponde; cada unx con sus responsabilidades y roles muy bien definidos y delimitados.
Además de las normas de convivencia, son necesarias, obviamente, normas relacionadas con la seguridad, tanto del espacio como de lx otrx y de unx mismx. Lxs adultxs nos encargamos de ello: somos lxs responsables de que estos límites estén siempre presentes.
No está permitida, en ninguna circunstancia ni bajo ninguna justificación, la violencia. No se puede pegar ni insultar nunca a nadie. Eso no quiere decir que no pase. Y, a medida que van creciendo, aparecen entre lxs niñxs nuevas normas pactadas que relajan mucho las relaciones: no nos mentimos, no nos chantajeamos ni manipulamos, no nos amenazamos. Por supuesto que están permitidos los enfados, la agresividad, los conflictos, los desacuerdos y los choques personales, en todas sus intensidades; pero siempre expresados y canalizados respetando estas normas.
En estos conflictos, lxs adultxs permanecemos en un papel poco interventor en cuanto al contenido y la resolución del conflicto. Tienen que encontrar sus propias soluciones; las nuestras solo les servirán momentáneamente. Intervenimos cuando alguna de estas normas de seguridad y convivencia no se respeta, recordando lo necesarias que son para unx mismx y para lx otrx.
El conflicto no es algo que deba evitarse; al contrario, es una oportunidad de crecimiento y de elaboración de nuevos recursos personales. La gestión de conflictos está muy presente en el día a día, y las reuniones son un espacio muy utilizado para exponer desacuerdos, malestares… y compartir entre todxs cómo gestionamos estas emociones, cómo pactamos acuerdos o buscamos nuevas normas.
Normas que nos ayudan también a mantener un orden y un cuidado tanto del espacio como de los materiales y las creaciones de lxs demás. Todo lo que usamos debe guardarse al terminar; los materiales se tratan con cuidado y, si algo se estropea, debe repararse; cuando alguien está trabajando o jugando no se le puede interrumpir ni molestar en su actividad; limpiamos y ordenamos las salas a diario; regamos nuestras plantas y cuidamos entre todxs nuestra escuela.
Este orden, como explicaba Maria Montessori, no es solo estético, sino que es el orden que necesitan lxs niñxs para ser autónomxs en el espacio, desenvolviéndose en él sin necesidad de recurrir constantemente a la ayuda de lx adultx. Es fundamental que dominen su entorno y que lo sientan completamente suyo.
Lx adultx, la mayoría de las veces, recuerda estas normas en el momento a lx niñx en concreto. Cuando son pequeñxs hay que recordar muy a menudo muchas de ellas, hasta que acaban integrándose en su funcionamiento. Las normas relacionadas con la seguridad y el respeto, como pegar, insultar o agredir a otrx, se transmiten con claridad, comunicando muy explícitamente que esas conductas no están permitidas en nuestro espacio.
Tras recibir un límite tan claro, lx niñx siente, inevitablemente, un dolor que nosotrxs consolamos y sostenemos con afecto, comprendiendo la emoción que le invade, pero sin evitarle ese dolor y esa frustración. Estos límites les proporcionan seguridad, contención y refugio para moverse libremente dentro de estos espacios sin violencia ni amenazas. Cuando se sienten desbordadxs, les contenemos, confiando en nosotrxs mismxs y en ellxs. Cada unx en su rol, sin confusiones.
Educación feminista
Reivindicamos una educación en la que todas las expresiones sean igual de válidas y reconocidas. Donde el cuidado es el centro de las relaciones, y las relaciones son el centro de una sociedad que se cuida para avanzar.
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La coeducación es el principio básico que debe asegurar la participación y el desarrollo de todas las personas sin distinción, y debe convertirse en una herramienta imprescindible para construir y desarrollar una comunidad igualitaria. Especialmente, en nuestro proyecto educativo hemos decidido tener siempre presente este principio para ofrecer una educación que realmente permita a nuestrxs alumnxs desarrollarse con libertad, sin los condicionantes, límites y trabas que nos ponen los estereotipos y los roles a la hora de elegir cómo somos, qué queremos hacer y cómo nos relacionamos con unx mismx y con el mundo. Los estereotipos frenan el desarrollo personal en el momento en que nos ponen restricciones relativas a cómo debemos ser, actuar o esperar (o a lo que se espera de nosotrxs). También cuando nos obligan a seguir pautas, conductas y actitudes que no hemos elegido (aunque nos parezca que sí) y que nos limitamos a reproducir automáticamente. La coeducación beneficia a todas las personas, porque abre las posibilidades de encontrarse realmente a gusto con unx mismx. Libera.
Hay que superar la perspectiva androcéntrica, así como eurocéntrica, racista, colonialista y capacitista, presente todavía en los contenidos, el lenguaje, los métodos educativos y nuestras actitudes. Se ha empezado un camino que aún tiene mucho recorrido, pero que va hacia una comunidad en la que todas las personas se sientan en igualdad, realidad que todavía no vivimos. Es una necesidad conocer y enseñar el papel de las mujeres en la construcción de las civilizaciones y reconocer sus contribuciones en todos los ámbitos del conocimiento y de la creación. Hemos iniciado un proceso de reflexión y acción para detectar y eliminar de nuestro día a día los comentarios, las actitudes, los contenidos estereotipados y los contenidos sexistas, analizando los currículos (tanto explícitos como ocultos) y facilitando herramientas al equipo para que se conviertan en nuevxs referentes de un modelo más justo, igualitario y libre.
Trabajamos para generar espacios donde se puedan desarrollar nuevas masculinidades, feminidades u otras expresiones de género que hagan sentir cómodas y seguras a todas las personas. Nos esforzamos por facilitar una visión más sana y coherente de la sexualidad a lxs niñxs, para que las relaciones con los cuerpos sean también desde los cuidados y el respeto (hacia unx mismx y hacia lxs demás). Espacios de cuidado donde las violencias (también las invisibles, socialmente aceptadas), en cualquiera de sus expresiones, deben ser limitadas.
El equipo está inmerso desde hace años en un trabajo profundo para ser estos nuevos modelos, caminar hacia estos objetivos y hacer los cambios que nos llevarán a hablar de una libertad más auténtica para todas las personas.
Coeducar significa superar las relaciones de poder que supeditan un sexo al otro, incorporar en igualdad de condiciones las realidades, la historia y la cultura de todas las personas para poder actuar en equidad. También trabajar en la prevención de conductas abusivas y fomentar la no violencia en las relaciones interpersonales.
La no exclusión
Todxs estamos incluidxs desde que nacemos. La diversidad no se acepta, simplemente es.
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Entendemos la no exclusión como el compromiso de construir una comunidad donde todas las personas puedan formar parte de ella sin tener que renunciar a lo que son. No buscamos que todo el mundo encaje en una misma manera de hacer, aprender, relacionarse o participar, sino generar las condiciones para que cada unx pueda encontrar su lugar y desarrollarse dentro del colectivo.
Eso implica reconocer que las personas tenemos ritmos, capacidades, intereses, maneras de comunicarnos y necesidades diferentes, y que estas diferencias no deberían convertirse en motivo de separación o exclusión. Por eso, procuramos que sean las estructuras, las propuestas y los entornos los que tengan la capacidad de adaptarse a las personas, y no al revés. Flexibilizamos agrupaciones, tiempos, espacios, materiales, formas de participación y maneras de llegar a los aprendizajes cuando es necesario.
La no exclusión también tiene que ver con poder participar de la vida colectiva desde distintos lugares. No siempre necesitamos hacer lo mismo ni de la misma manera para sentirnos parte de un grupo. Escuchamos las necesidades de cada niñx y buscamos alternativas que permitan mantener el vínculo con el colectivo, incluso cuando hace falta alejarse temporalmente de una propuesta, cambiar sus condiciones o encontrar otra manera de participar en ella.
Acompañar la diferencia no significa evitar los conflictos ni eliminar las dificultades que aparecen en la convivencia. Significa tener herramientas para comprenderlas, ponerlas en palabras, buscar soluciones y asumir que formar parte de una comunidad también implica aprender a convivir con lo que sentimos diferente de nosotrxs.
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El resumen del Proyecto Educativo 2026-27 (17 páginas) en castellano, catalán o inglés. Dejadnos el correo y os abrimos la descarga.
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