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Qué significa que una escuela de educación viva sea homologada (y qué cambia para la familia)
Espai Aigua es una escuela de educación viva homologada. Qué reconoce la homologación, qué no cambia en el día a día y por qué hizo falta una obra.
por Equipo de Espai Aigua
Cuando una familia nos visita, suele salir la pregunta «¿Sois una escuela homologada?». La respuesta es sí, y vale la pena explicar qué significa, porque es habitual que muchos proyectos educativos autogestionados y con una pedagogía no convencional no cuenten con el reconocimiento de las administraciones educativas.
Qué reconoce la homologación
La homologación es el reconocimiento oficial del Departament d’Educació i Formació Professional de que un centro cumple los requisitos para impartir una etapa educativa. En nuestro caso, educación infantil (I3 a I5) y educación primaria (1.º a 6.º). Significa que la escolarización de lxs niñxs en Espai Aigua consta oficialmente, como en cualquier otra escuela, y que el paso al instituto al terminar 6.º se hace por la vía ordinaria.
Hasta hace poco, la mayoría de los proyectos de educación viva en Cataluña funcionaban sin ese reconocimiento, a menudo como asociaciones o espacios de crianza. Nosotrxs también nacimos así, en 2009, en un local del Clot. La homologación llegó en el curso 2026-27, y no fue un trámite: fue un largo camino en el que necesitamos la creatividad y la colaboración de toda la comunidad educativa (junta de la asociación, equipo educativo y familias) para completarlo. Incluso tuvimos que emprender una obra.
Por qué hizo falta una obra
Un centro homologado tiene que cumplir requisitos de espacio, seguridad y accesibilidad. El edificio de la antigua escuela pública Tres Fonts, donde estamos desde 2015, necesitaba una adecuación a fondo, incluida la instalación de un ascensor que lo hiciera accesible. Para financiarla, la asociación pidió un préstamo a Coop57, la cooperativa de finanzas éticas de la que la asociación forma parte.
La homologación nos reconoce como escuela privada, pero no hay un propietario que invierte. Seguimos siendo una asociación de familias y educadorxs, en la que la comunidad decide y sostiene.
Qué no cambia
Aquí está la clave. La homologación reconoce la escolarización, pero no dicta la metodología. Nuestra manera de hacer es la misma que antes: ratios reducidas, acompañamiento emocional, relacional y educativo basado en el vínculo con lxs referentes, trabajo por proyectos a partir de intereses del grupo y otros ejes de los que hablamos en otras entradas del blog.
Trabajamos con el currículo oficial como marco, pero desde nuestra mirada: los contenidos se flexibilizan, se reorganizan (o se desordenan) y nos centramos en los procesos, el desarrollo de las habilidades y los recursos para aprender cualquier cosa mediante la práctica y la experimentación, al ritmo que tenga cada cual.
Qué cambia para la familia
Sobre todo, tres cosas.
Tranquilidad administrativa: la escolarización consta, los informes tienen validez y el cambio de centro, si algún día llega, es un trámite ordinario.
El paso a secundaria: al terminar 6.º, lx niñx accede al instituto como desde cualquier otra escuela. «¿Se adaptan bien al instituto, después?» es otra de las preguntas más habituales. La respuesta, de nuevo, es sí. Los últimos cursos de primaria trabajan especialmente la autonomía para estudiar e investigar, que es una capacidad muy valorada, además de mucha experiencia de autoconocimiento y de gestión de las relaciones.
Una escuela que se puede mantener: la homologación, junto con el sistema de tareas de las familias y las cuotas, es lo que hace sostenible un proyecto pequeño, con grupos de 8 a 13 niñxs por adultx, dentro de Barcelona.
Si queréis verlo en directo, venid a conocernos. Una mañana explica más que cualquier artículo.